Mayo 31, 2007
Medios De Comunicación Del Estado, ¿Al Servicio De Quién?
Reportaje transmitido por Globovisión el días 30 de mayo de 2006.
Saque Ud. sus propias conclusiones.
Parte I
Parte II
Parte III
Mayo 22, 2007
Mayo 29, 2005
No es odio, señor Uzcátegui
No es odio, señor Uzcátegui: RECONÓCELOS ejerce apenas el derecho sagrado de la libre opinión, la esencia de cualquier democracia.
Había una vez un país en el que su presidente se mofaba de sus opositores, los discriminaba, los agredía y los despedía de sus empleos. Muchos de sus partidarios, obedientes de la voluntad del máximo líder, salieron a la calle cargados de armas para disparar contra una multitud -cuánto odio, señor Uzcátegui- que pedía elecciones, libres y democráticas. La voluntad de esa gran masa popular fue traicionada y su voz ahogada.
Una parte se reservó para sí el derecho a resistir, aquel que tanto consagra ese presidente para sus hermanos palestinos, bolivianos, argentinos o cualquier pueblo oprimido por el capitalismo salvaje o la ocupación extranjera. Pero lo niega -con violencia señor Uzcátegui-, a los ciudadanos de su país cansados del atropello y la barbarie.
Nuestra resistencia, señor Uzcátegui, no es violenta. No hay armas, no hay comandantes iluminados, no hay "Faustos", secuestros, ni bombas. En RECONÓCELOS actuamos exclusivamente en el territorio del pensamiento y la palabra, utilizando el inviolable derecho a expresarse, a disentir, a criticar y a informar. Sin más recursos que esos.
No tenga dudas señor Uzcátegui, para utilizar una expresión tan en boga en la Venezuela de hoy, que la historia nos absolverá. Sabemos como han terminado -y la catástrofe en que han sumido a sus países- los presidentes (incluso algunos legitimados por la voluntad popular) que expresaban en sus actos una vocación totalitaria. En el caso de Venezuela, según la acertada predicción de Karl Marx, la historia se repite, la primera vez como tragedia, la segunda vez como farsa.
En estos días el totalitarismo, la persecución de la mínima expresión de disenso, la violencia, el latrocinio, se adueñan del país en unas proporciones que convierten a los "40 años de podredumbre" en un té de señoras burguesas. Mientras eso sucede, una verdadera jauría se adueñó de todos los poderes que otorga un Estado sin contralor en el que sólo reina la voluntad de un hombre.
Qué bajo hemos caído los venezolanos. Los que hoy se enriquecen a la sombra de la decadencia imperante reclaman el derecho a que la Justicia cercene a los que se atreven a señalarlos con dos únicas y pacíficas armas: la pluma y la palabra.
Atentamente,
El equipo de reconócelos.com

