Junio 14, 2003

Intromisión, Provocación y Negocios

De acuerdo a un cable de la agencia Reuters el gobierno brasilero coincide con el innombrable en aquello de que el petarazo fué una "provocación".

Ahora todo es una provocación, no puedo evitar recordar el artículo de Alberto Barrera publicado el pasado domingo 8 de junio en El Nacional donde habla acerca de la "teoría de la provocación", algo tan abstracto como útil para justificar el comportamiento salvaje de las hordas chavistas sin necesidad de ningún otro argumento.

Ahora se preguntará Usted ¿A cuenta de que el gobierno Brasilero tiene vela en este entierro? A cuenta de que la robolución le está dando muchos frutos a los empresarios brasileros. Me cuentan mis fuentes que la instrucción del gobierno de Lula es no criticar a la robolución porque los negocios están fluyendo como nunca antes.

Imagino que si las críticas de los brasileros apuntaran al gobierno los acusarían de intromisión, pero como coinciden con las apreciaciones del comandante golpista, son consideradas oportunas y acertadas.

{Incluyo esta nota de prensa porque en el-nacional.com hay que pagar para poder leerla}

EL NACIONAL - Domingo 08 de Junio de 2003 - A/11
Opinión

Se buscan golpistas

ALBERTO BARRERA TYSZKA
albertobarrera@hotmail.com

Si yo tuviera un poco más de malicia, si cultivara con mayor calidez la paranoia, empezaría estas líneas afirmando que a Pedro Carmona Estanga lo financió el régimen. Que todavía Rodríguez Chacín le paga una pensión en Bogotá. Con propinas e impuestos incluidos. Que ésa ha sido la inversión más rentable de la empresa revolucionaria.

Que el 11 de abril de 2002 es, hasta ahora, la mejor obra del Gobierno.

Carmona Estanga inauguró en Venezuela la más rápida y contundente tradición moderna que se conozca: los golpes de Estado.

Desde ese momento hasta ahora, según denuncias del Gobierno, los venezolanos nos hemos dedicado a democratizar la subversión hasta el punto de que, hoy en día, se puede ser golpista incluso sin saberlo, sin tener conciencia de ello. Más de un estudioso quizás piense que se trata de una clásica promiscuidad caribeña, pero lo cierto es que ya el mercado esta sobresaturado. La oferta de rebeliones inmorales es desmedida.

Hay de todo tipo, de cualquier color, de muy distintos talantes. En cualquier lugar puedes encontrar el tuyo. Siempre hay un golpe de Estado muy cerca de ti.

Es una fórmula exitosa. Tiene mucho que ver con la promoción de la conciencia mágica y de la comprensión de la historia como algo emocional. Es un arte que consiste en hacer verosímil que el poder absoluto es también una víctima. Hay que hacer creíble, de manera permanente, la paradoja del autoritarismo vulnerable.

Por eso, a medida que se concentra más poder, se necesita siempre más poder. No hay límites. Por eso no pueden vivir sin grandes enemigos. Unos enemigos que, además, no cambien. Que sigan siendo aquello que ya se derrotó, pero que demuestren cada día que aún son una amenaza viva, inmensa, que la guerra aún no termina. Es el gran juego del Gobierno: la creación cotidiana de monstruos.

Es el gran desafío para cierta oposición:
parecerse cada vez menos a esos monstruos.

Lo otro es terminar todos resignados, asumiendo que el país es una enfermedad, que el único optimismo que nos queda es la paciencia.

La idea de que cualquier protesta ciudadana puede pasar a ser, de inmediato, un intento de golpe de Estado, navega de la mano con otra novedad de estos tiempos: la teoría de la provocación.

Es otro argumento con el que el Gobierno parece que busca legitimar un todavía más estricto ejercicio despótico del poder.

De ahora en adelante, todo puede ser una provocación.

No se sabe en contra de quién. No lo han dicho. Es una provocación en general, amplia, indiscutible. Como quien habla de un pecado. No necesita contexto. No necesita otra enjundia. Se sabe que es un pecado y ya. Ensucia el firmamento. El Gobierno quiere decretar que el descontento popular jamás podrá ser en su contra. Atrás quedaron las retahílas sobre la organización y sobre la participación. Esta semana, en Porlamar, el camarógrafo de VTV mostró, al principio de la transmisión en cadena, una pancarta en la que se pudo leer "Los dignificados de Vargas" y más abajo, en rojo y en grande, la palabra "hambre". Fue un descuido imperdonable. Porque el pueblo no es así. Porque todo pobre está obligado a ser feliz.

Porque para eso somos bolivarianos. Porque el pueblo sólo es un objeto tácito. El pueblo no existe, existimos nosotros: no nos provoques.

Nada le ha hecho tanto bien al Gobierno como el 11 de abril del año pasado. Les dio un truco para combatir el tiempo y su propia mediocridad. Les dio una excusa para la ofensiva, para el cerco que ahora le tienden al país.

Por eso cada día desean un nuevo atentado.

Por eso señalan terribles amenazas. Se buscan golpistas. Abstenerse intermediarios.

Junio 14, 2003 11:27 PM | TrackBack
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